Mena, el humor hecho trazo: hecho Historia

25 abril 2011 | Sin comentarios »
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Mena

Ha pasado un mes desde que se cumpliera el quinto aniversario de la muerte del que fuera el mejor humorista de la historia del chiste mudo. En una de las tiras más antiguas que imprimían los periódicos en España -ABC la empezaba a publicar en los años ochenta- dio vida José Luis Martín Mena a su “Candido”. En dos, tres, a lo sumo cuatro viñetas, simplificaba Mena toda una historia, tierna y divertida, del sin par personaje. Como la mano del mago extrae el conejo de la chistera, extraía él del estroboscopio de su mente varias escenas que plasmaban toda una historia llena de matices. Solo sincronizar el desplazamiento de nuestra mirada al tac-tac del corazón servía para, en menos de cuatro segundos, empaparnos de aquel sketch de chispa muda. Y sonreír. Porque Mena/Cándido nunca arrancó la carcajada, sino la sonrisa; como nunca provocó pena, sino ternura.

MenaFue Mena un prolífico dibujante que abasteció de sus obras a todo el mundo, y no es un decir exagerado, pues aparte de colaborar aquí, en España: en La Codorniz, ABC, Pueblo, Informaciones, las revistas Blanco y Negro y Semana –y algunos sitios más que seguro se me escapan-, colaboró para publicaciones extranjeras como París Match y The New York Times, e incluso mandaba sus dibujos a Oriente, donde eran muy apreciados. Posiblemente fue el humorista español que ha publicado sus viñetas en más países del mundo. Fue premiado con “La Planeta Agromán”, prestigioso galardón de los setenta; y fue “Mingote”, sin ser Mingote, por reconocimiento de la que entonces era su casa, ABC.

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Madrid-Barça: De dioses y de hombres

21 abril 2011 | Sin comentarios »
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Ganó el Madrid, pero quien derrotó al Barça fue Casillas con su férrea profesionalidad con temple mostoleño. Por eso pudo alzarse por encima de los reyes y besar a la diosa. Que se dejó encantada. El partido fue trepidante, sin momento de respiro en ninguno de los veintidós jugadores. Ni en el árbitro; ni en los jueces de línea. Los dos equipos jugaron para ganar, dejándose la piel. Y quizá los dos merecieron la victoria. Pero el Madrid fue mejor; y Casillas ¡inmenso! El Barça tiene que rumiar su derrota. Las imágenes lo dicen todo. Casillas se permite timarse con la diosa Cibeles -que tiemble la flaca Carbonero-, la diosa de la Madre Tierra, mientras Piqué tiene que ser consolado por la flaca Shakira, la reina del waka waka.

Cascos a los leones

20 enero 2011 | Sin comentarios »
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A Cascos no lo echó Rajoy a los leones en su momento y luego tuvo que ningunearle, por lo que Cascos terminó yéndose del partido. Ahora Cascos va por la vida jugando a casi nacionalista para medir sus propias fuerzas, y saber así a quién puede echar un pulso, para ganarlo, claro. Y quiere pasarse al PP por el foro (Foro Asturiano) de los sus incondicionales asturianos. Se siente Asturias y se cree Pelayo, pero para enfrentarse a Rajoy hace falta más que retranca y tranca. “Gallegos y asturianos…”

Pues, hablando de nacionalistas, el tetra-party nacionalista del Estado español es el que ha ¿obligado? a Zapatero a cometer la ridiculez de tener que usar los pinganillos en el Senado. Hoy, el resto del mundo verá a nuestros senadores como un grupo de necesitados trabajando en el negocio de líneas eróticas; o de telefonistas en una de esas salas doc center, contratadas por las empresas a miles de quilómetros de ellas, con los que no hay quién se entienda y que sólo sirven para distanciar a la empresa de los clientes con el fin de que no le llegue sus reclamaciones. Pero en este negocio la empresa es España y los clientes todos los españoles que dependemos de estos guripas, que sólo están para llenarse la andorga, amparándose, no ya en la letra pequeña, en cuatro falsedades y otras tantas chulerías.

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Despertar a la vida

15 enero 2011 | Sin comentarios »
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No son fallebas que aseguren las ventanas para que la muerte no se escape,

ni óbolos que sirvan para pagar el flete del alma al buen Caronte,

pues la sangre aún bulle en mis entrañas a borbollones como entonces.

El plomizo peso que inmoviliza mis párpados es el consentido sueño

y un agotamiento por el gozar de hace unas horas, que aún perdura.

No está del todo el cuerpo invadido por la nada. No es difunto.

Ni llena la muerte enteramente la estancia en que aún hay vida.

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