AZNAR, VERBIGRACIA

23 mayo 2013
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Hoy -también hoy, no tengo arreglo- he leído los periódicos, los confidenciales, los digitales; he oído las radios y visto las teles, y, en todos estos sitios, todos sus articulistas, cronistas, editorialistas, dibujantes de viñetas y chistes, colaboradores y más gente de bien hablar, escribir y pintar, exponían sus conjeturas sobre la entrevista de Aznar en Antena 3, como si hubieran leído los posos del té en ella. (Para quien aún no lo sepa, Aznar, en una entrevista por la tele hace un par de días, dijo cosas que ha revolucionado a toda la sociedad española -o eso se deduce de la repercusión que ha tenido en los medios-). Yo, que soy parco en escribir en este blog, también vi esa entrevista, y me he dicho: por qué no puedo también yo expresar mis reflexiones al respecto. Y aquí estoy a ello.

 Aznar nos obsequió con una entrevista –no sé a santo de qué- en la que le hicieron una serie de preguntas, de las cuales a unas contestó y a otras no; y dio una serie de respuestas, las cuales unas correspondían a una pregunta y otras no. Resumiendo, Aznar tuvo la deferencia con todos los españolitos de endilgarnos una semblanza de él mismo que muy bien podría venir firmada por su abuela. Se enfrentó a todos, elevó su ego al máximo, criticó a tirios y troyanos y no dio ninguna solución a nada. Y el común de los mortales nos quedamos como estábamos.
Reflexión: Aznar ha dado una entrevista y ha hecho unas declaraciones. ¿Y qué?

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