Debutantes en Florida Park

30 enero 2008
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Escenario: Florida Park de Madrid. Estrellas invitadas: Esperanza Aguirre e, inopinadamente, Alberto Ruiz-Gallardón.

La presidenta de la Comunidad iba a asistir, en calidad de invitada de honor (es decir, sin nadie que le hiciera sombra), a la entrega de premios de la Asociación de Jóvenes Empresarios, que preside la sobrina del Rey, Marí­a Zurita. Aguirre acudía a la cita una vez comprobado que en la invitación, al nombre de Alberto Ruiz-Gallardón se le añadí­a un «sin confirmar» que, todo hacía indicar, no se presentarí­a, quizá por la inercia de que presidenta y alcalde no han cruzado una palabra desde la tarde-noche de los cuchillos largos de Génova, el pasado 15 de enero.

Debutantes en Florida Park

Argumento: La cena transcurre de forma distendida. Tanto es así­ que Esperanza Aguirre opta por cumplir tranquilamente sus planes de marcharse a los postres, una vez presentado el acto y antes justo de la entrega de premios por la que no sentí­a ningún interés; hasta que apareció él: el hombre (el alcalde, queremos decir).

La entrada de Gallardón en el gran salón del Florida Park es acompañada de una ovación cerrada y calidísima, quizá como homenaje a un polí­tico que pasa por sus peores momentos. La cara de la jefa del Gobierno de Madrid cambió, en cuestión de segundos, del rosa al blanco para detenerse en el rojo ira. Un saludo, frí­o, glaciar más bien. La primera fotografí­a de un estrechamiento de manos entre ambos desde la decisión de Rajoy de despeñar de la lista a la primera autoridad de la ciudad de Madrid.

El sofocón de Aguirre no terminó ahí­. Ambos estuvieron sentados frente por frente (casi a cara de perro) durante el resto de la ceremonia, hasta que llegó el momento de entregar los premios a los jóvenes empresarios por parte del alcalde. La presidenta, hasta entonces poco interesada por los galardones, teme lo peor: su enemigo entregará las distinciones y ella tendrá que presenciarlo en segundo plano. Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo pide a Marí­a Zurita que le deje a ella la potestad de subir a la tribuna a entregar los premios. La negativa es rotunda. Hay quien dice que el cruce de palabras termina con un sonoro: «Él es alcalde y yo presidenta. Mando más yo». Nada que hacer. El enfado es abismal y la presidenta se marcha con cajas destempladas. Algún testigo cuenta haber escuchado, por parte de la presidenta, amenazas a los Jóvenes Empresarios de pérdida de subvenciones (no ponemos ni quitamos rey) pero ¿rodarán cabezas? (Descanso. Visiten su bar).

  1. Un Comentario a “Debutantes en Florida Park”

  2. Por Anónimo el 30 enero 2008

    A esta señora que preside la Comunidad parece que no le para nadie. Podía dedicarse a gobernar la región y abandonar esa obsesión que tiene por el alcalde. Freud se haría de oro con el caso. Qué espectáculo están dando. Pero peor ella, que, a la postre, ha sido la triunfadora de esta batalla. O no, que diría Rajoy

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