Cui prodest?

21 marzo 2007
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Ya en otro comentario («Gira el mundo…») de este blog se apuntaban los extraños matrimonios que el mundo mediático-polí­tico celebra cada dí­a. En éste, incidimos en esa suerte de pinza que están creando las formalmente irreconciliables fuerzas de la «derecha extrema» (como gusta decir Zapatero) y la izquierda radical (a la que Zapatero se entrega con fruición desde que llegó a La Moncloa). Para entender la estrategia hay que formularse una pregunta de entrada: cui prodest?

¿A quién benefician los insultos, diatribas y radicalización que practican esos gallos de madrugada en la Cope? Naturalmente, al Gobierno. La crispación y la bipolarización de la sociedad española está permitiendo al presidente del Ejecutivo ocupar un amplio espacio demoscópico central, abandonado por el PP a instancias de Jiménez Losantos y PedroJ con, así­ parece, la bendición de los obispos. Es por ello por lo que no se ha puesto ni una sola querella, ni se ha impulsado una sola acción judicial por parte de los servicios jurí­dicos del Gobierno (Fiscalí­a General, Abogací­a del Estado…) para atajar, lo que podrí­an ser, las injurias y calumnias salidas de la emisora de la iglesia. Insultos, vejaciones, humillaciones… destinadas a ministros y altos cargos (con acusaciones incluso a los servicios de Inteligencia del Estado de que están detrás del asesinato, el 11 de marzo de 2004, de 192 personas en Atocha) no han tenido ninguna respuesta judicial. Cosa extraña conociendo el gran aparato administrativo con que cuenta el Gabinete socialista. Si a eso sumamos que el PSOE de Zapatero está, en muchos terrenos, más cerca de El Mundo que de El Paí­s (recientemente el diario de PedroJ ha instado a Rajoy a que pida disculpas por la guerra de Irak), pues la pinza se va cerrando. ¿Por qué, si no, Zapatero asiste a actos tan frí­volos como un aniversario de la revista Yo dona, de El Mundo? o ¿por qué preside cualquier cena que patrocina ese periódico y su director?

Quizá no le sea tan molesto el periódico de PedroJ y sí­, por el contrario, El Paí­s. Periódico que se ha quedado como refugio ideológico (y generacional) de otros socialistas (Felipe González y sus coetáneos) y no de los que gobiernan. No olvidemos que Juan Luis Cebrián pertenece a la generación de Felipe González, Rodrí­guez Ibarra, Bono, Guerra… y es a ellos a los que se siente unido por un montón de cosas, no a Zapatero.

La verdadera izquierda mediática del presidente está en las cadenas de TV como la Cuatro o la Sexta. Sus amigos no son Cebrián o Ceberio, sino José Miguel Contreras, de la Sexta, o Luis Fernández, recién nombrado primer presidente de la Corporación de RTVE, buen amigo (como se contaba en aquel comentario «Gira el mundo…») de su paisano riojano PedroJ. A resultas de lo cual, la pinza Zapatero-PedroJ/Losantos ha dejado en un centro moderado a El Paí­s y ABC. Casualmente, ambos son los diarios damnificados, con importante descenso de ventas, por una operación a gran escala y muy peligrosa que hace converger a las fuerzas extremistas de la nación.

Esos rotativos son las ví­ctimas en el terreno periodí­stico, pero Rajoy lo es, y lo será, en el terreno polí­tico.

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