Estoy que ardo

5 febrero 2007
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La Tierra es la que arde. ¿Saben cómo se hace crecer una bolita de nieve? Suban a la cima de una montaña enteramente nevada, cojan unos puñados de nieve y formen con ellos una pequeña bola que arrojarán luego, cuesta abajo, para que vaya rodando hasta la ladera. Cuando pare al pie de la montaña será una gran bola de nieve.

Lo que está pasando con la Tierra es, metafóricamente hablando, algo inversamente parecido a lo de la bola de nieve.

Después del glaciar todo será cardo secoLa Tierra pudo ser la gran bola de nieve que arrancó a rodar desde la cima de una montaña completamente nevada. La mano del hombre, interviniendo desproporcionadamente, abusivamente, con intención, con sevicia y con usura en el medio ambiente, está consiguiendo que la Tierra, en su rodada, se vaya encontrando un terreno enteramente desértico irradiado por un sol abrasador. Ya no tiene esa montaña gigantes y frondosos árboles que protejan a la Tierra de ese Sol sin nubes, ni tiene en su falda vergeles u oasis que la refresquen en su recorrido. Todo es abrupto y erosivo en esa rampa de destrucción total.

Pero como no son tiempos para la lírica nos ceñiremos a la estadística. Dicen, y para eso se han reunido en París 2.500 científicos convocados por la ONU, que con toda probabilidad el efecto invernadero hará que suban las temperaturas. Esto traerá inevitablemente olas de calor que se verán reflejadas en subidas del termómetro de hasta 4 grados en no más allá de tres o cuatro años; traerá sequías que dejarán desiertos; inundaciones y deshielos que harán desaparecer el Ártico, propiciando así la subida del nivel del mar que como consecuencia, se tragará ciudades como Amsterdam y archipiélagos en cualquier latitud.

En España las consecuencias ya las estamos viendo. Al dicho de que el año en Castilla son nueve meses de invierno y tres de infierno va a haber que darle la vuelta. Un síntoma: las cigüeñas no se marchan en invierno a buscar el calor africano y quedan al abrigo de cualquier vertedero en donde puedan alimentarse.

Para evitar todo eso los gobiernos tienen que potenciar el consumo de energía solar, e invertir en subvenciones a la industria y los particulares de modo que no quede edificio sin los paneles solares que le suministren la energía necesaria. Si no se hace así además de decir: de aquí a cien años todos calvos -inevitable para los que estamos ahora aquí-, se dirá también: de aquí a mil años todos abrasados -inevitable para los que ¿existan? entonces-.

  1. Un Comentario a “Estoy que ardo”

  2. Por helvetica el 5 febrero 2007

    El calentamiento global realmente está afectando a las neuronas de nuestros políticos. De los de casa, claro. Porque vaya tropa que tenemos. No sé cuál es peor. Ya ni los problemas importantes, como antes era luchar contra ETA, nos unen. No sé por qué lo periódicos hacen sondeos porque por escasa que sea la muestra, más pequeña va a ser la cantidad de votantes. Y si no, al tiempo. En cualquier caso, menos preocuparse por lo que va a ocurrir cuando los glaciares se deshielen y más por qué pasará en España cuando recojamos los pedazos de lo que nos va a dejar Zapatero.

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